


Unas 10.000 personas marcharon el sábado a través de las calles de Roma con bailes cánticos y consignas contra el Vaticano y el nuevo gobierno conservador de Italia.
La marcha anual del Orgullo Gay cobró un significado político desde que funcionarios de la ciudad negaron el permiso para que terminara con un mitin cerca de la Basílica de San Juan en Letrán, la catedral del Papa en su calidad de obispo de Roma, lo que motivó la perturbación de las autoridades como de la Iglesia.
El nuevo gobierno conservador del primer ministro Silvio Berlusconi ha dejado en claro que no tiene intención de aprobar una legislación que daría a las parejas homosexuales algún tipo de reconocimiento legal. Esa promesa la hizo el anterior Gobierno de centroizquierda del Romano Prodi, pero fue bloqueada por la oposición del Vaticano y la iglesia católica italiana.
Berlusconi y el Vaticano están de acuerdo en varias cuestiones y la relación de su gobierno con la Iglesia es mucho más cordial que la de la anterior administración.
«Berlusconi besa los pies del Papa y dice sí a todo. Estamos en peligro de una teocracia y una dictadura clerical» dijo Franco Grillini, activista homosexual ex presidente de ArciGay y parlamentario del anterior gobierno.
En algunas de las carrozas que atravesaron la ciudad se realizaron matrimonios simbólicos. Algunos de los activistas llevaban carteles gigantes acusando a los políticos conservadores de ser "esclavos hipócritas" del Vaticano. Varios de los manifestantes tenían máscaras del Papa o vestimentas de obispos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario